La sencillez consiste en poseer poco, para abrir camino a lo esencial y a la quintaesencia de las cosas. Además, la sencillez es bella porque esconde muchas maravillas.
La mayoria viajamos por la vida nada ligeros de equipaje, sino todo lo contrario. ¿No sería recomendable una reflexión, y empezar a preguntarnos por qué le tenemos tanto apego a las cosas?
Para muchos las riquezas materiales representan un reflejo de su vida, o tal vez es que no están muy seguros de tener existencia propia. Conscientemente o no, asocian las posesiones con su propia identidad y la imagen que tienen de sí mismos. Cuantas más pertenencias tienen, más seguros y realizados se sienten. Todo se convierte en objeto del deseo: los bienes materiales, los negocios prósperos, las obras de arte, los conocimientos, las ideas, las amistades, los amantes, los viajes, un dios y hasta el ego.
Para simplificar hay que elegir, y las elecciones suelen ser penosas. Muchas personas se aferran al pasado, a las tradiciones familiares, a los recuerdos, pero olvidan el presente y no comtemplan el porvenir. Tirar las cosas requiere un esfuerzo. La dificultad está en juzgar cuáles son útiles y cuáles son inútiles. A veces cuesta desprenderse de un objeto. Pero luego ¡qué satisfacción!
La economía en el arte de vivir es una filosofía práctica, porque vivir con poco mejora la calidad de vida.
Extract of a Dominique Loreau text.